Pasa el tiempo y se transforma el espacio; la energía muta su estado; la materia se endurece o reblandece según su naturaleza; lo etéreo se hace cada vez más efímero y menos sólido; la cronología de la angustia es cada vez más variable.
Girses cablagaduras, montadas por jinetes plateados, arrastran presurosas los carros repletos de momentos e historias que llevarán al infinito para entregarlas a la eternidad.
El tiempo pasa y los antiguos árboles -otrora fuertes y frondosos- son ahora satíricos monumentos esqueléticos y desnudos que rememoran, bajo la sombra de un sol amarillento cuya luz mortecina pentra por sus rendijas provocando el helado estertor de su agonia, los frágiles minutos arrancados a sus hojas por la impetuosa ráfaga del paso de Cronos.
El tiempo pasa y sobre los pétalos de perfumadas rosas yacen los cadáveres de rocios descompuestos cuya aurora quedó atrás sin perjuicio del ocaso.
El tiempo pasa. Me pasa. Nos pasa. Pero llegará el día en que pasaremos con él y entonces, nada más pasará.
Sebastián Longas M.

Imagen tomada de: http://redesdepapel.blogspot.com/2011/09/eloisa-echeverria.html
Girses cablagaduras, montadas por jinetes plateados, arrastran presurosas los carros repletos de momentos e historias que llevarán al infinito para entregarlas a la eternidad.
El tiempo pasa y los antiguos árboles -otrora fuertes y frondosos- son ahora satíricos monumentos esqueléticos y desnudos que rememoran, bajo la sombra de un sol amarillento cuya luz mortecina pentra por sus rendijas provocando el helado estertor de su agonia, los frágiles minutos arrancados a sus hojas por la impetuosa ráfaga del paso de Cronos.
El tiempo pasa y sobre los pétalos de perfumadas rosas yacen los cadáveres de rocios descompuestos cuya aurora quedó atrás sin perjuicio del ocaso.
El tiempo pasa. Me pasa. Nos pasa. Pero llegará el día en que pasaremos con él y entonces, nada más pasará.
Sebastián Longas M.

Imagen tomada de: http://redesdepapel.blogspot.com/2011/09/eloisa-echeverria.html
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