MIS ALUMNOS

Cada vez que alguien me pregunta si he visto algo raro, extraño, fuera de lo normal o curioso en casa de mis alumnos, indefectiblemente le contesto con una historia que me inventé hace muchos años.

_Claro que sí, le digo. -Una vez me llamaron a dar clases en una casa donde el piano estaba más bajo que el resto del piso, el cual quedaba al nivel de las partituras. Como era un loft, desde mi silla de profesor veía todo lo que ocurría en el inmenso salón.

Cuando dimos comienzo a la primera clase, el padre se levantó de su cama y se dirigió al baño, a ducharse. Iba descalzo hasta la cabeza.

Más tarde, la madre hizo lo mismo. Después la hermana y por último el hermano mayor.

Aunque no podía dejar de lanzar una que otra mirada furtiva, trataba de no hacerlo, por respeto.

Pero mi nuevo alumno, al notar mi turbación, me dijo: -"Aquí somos muy frescos"- a lo que contesté que yo también.

Entonces él, riéndose, me dijo -"Se nota"...

Esta historia es tan inverosímil que muchos terminan creyéndola...

De esta manera satisfago la curiosidad de quien me pregunta y dejo a buen resguardo la identidad, la privacidad, la integridad y la confianza de mis alumnos, ya que por ningún motivo cuento lo que veo en sus casas. Eso les pertenece a ellos. No a mí.





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