ARTE

En el delicado lienzo que recubre tu cuerpo; donde, esparcidos por doquiera de tu noche blanca, salpican cientos de astros oscuros -tan diversos en tamaños como en formas-, dibujo y desdibujo los contornos y trazos que definen tu cuerpo. Repaso con mis dedos cada línea, cada elevación, cada abismo y cada llanura de tu geografía femenina. Y allí encuentro el arte de tu piel.
En el ondular hipnótico de esos hilos azabaches que se posan como un manto de seda sobre tu cabeza, se enreda la cordura y se mece el desatino de querer liberarme de tus finas cadenas, cediendo sumisamente al yugo de tu sutileza. Y allí encuentro el arte de tu cabello.
En tus abisales reclusorios de miel donde sucumben la voluntad y la resistencia, me pierdo como en un laberinto de sombras boreales. Vago sin rumbo determinado en medio de tus destellos y me ciega el juicio la claridad de tu alma. Y allí encuentro el arte de tus ojos.
En las brazas de un carmesí  encendido por la fiebre del beso despiertan mis duendes dormidos y se abren los arcos para entrar en el mundo de Eros. En tu aliento cabalga la voz de una cascada vertiginosa que surge como una columna sonora y torrentosa contrastando con el leve susurro de la respiración. Me abandono en vos con la resignación de un suspiro envuelto en un huracán. Y allí encuentro el arte de tus labios.
En el frenesí de tus caricias; la ternura y el desenfreno por cada vez que me rozas. Una amalgama de sensaciones serpentea por mi espina dorsal y se multiplica por infinito inundando de perplejidad cada rincón de mi carne sometida y temblorosa. Y allí descubro el arte de tus manos.
En tus, a veces apacibles y otras tantas borrascosas, vertientes nectarinas que fluyen por tus caminos más expuestos, hasta tus más secretas guaridas, quiero encontrar la manera de llegar hasta tu arte.
El arte para encontrarte. El arte para besarte. El arte para que me pertenezcas y pertenecerte al mismo tiempo. El arte para inspirarme. El arte para entender tu arte. No cualquier arte. Ese arte. El arte, de tu arte.

Sebastián Longas M.

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