No salgo de tus ojos y no sé por qué; vivo arrullado en tu sonrisa y aún no entiendo por qué; en cada una de tus lágrimas se me derrama el alma y sigue siendo un misterio el por qué…
Cae la noche. Bajo el oscuro velo de una tiniebla de seda, los astros tremolan luminosos regando sobre el asfalto la larga sombra de mí andar silencioso. Parezco un fantasma en medio de todos; un elemento errante del paisaje muerto que abraza las sombras de vetustos árboles abatidos por el gélido soplo de la tenebrosa soledad. Me deslizo entre la gente como una figura etérea y pálida. Me desfiguro con la masa porque no soy yo, porque ni siquiera soy...
Cada día me empeño en vivir, pero, es tan difícil vivir agonizando, es tan complejo fingir una realidad cuando ni siquiera se sabe dónde termina el hombre y comienza el ente.
No hay remedio a mi dolencia. La enfermedad me abruma, me paraliza, me agota, me moldea a su amaño… A veces me libera un poco para que no muera del todo y así seguir alimentándose de mi desolación.
Solo tus besos, solo tus abrazos, solo tu risa, solo tus palabras, solo tu aliento… Solamente encuentro el reparo en vos, que sos al tiempo causa y alivio de mi padecimiento.
He comparado el amor con la muerte y encuentro que no son muy diferentes, salvo que el amor es una agonía constante que nos hace sentir que morimos mil veces de pie, cuando seguimos medio vivos.
Este amor que revitaliza mis muertes, esta muerte vestida amor; este abismo elevándose infinitamente, el beso que sabe agridulce y se siente como la gloria; esta gloria que me hace sentir miserable, miseria que proviene de lo sublime.
¿Qué es lo sublime?. ¿Amor sublime?. ¿Muerte sublime?. ¿Abismo sublime?. ¿Beso sublime?. ¿Golpe sublime?. ¿Gloria sublime?. ¿Sublime miseria?. ¿Mi amor para vos?. ¿Mi muerte en vos?. ¿Mi vida por vos?.
La vida y la muerte en tus labios, el calor y el frío en tus brazos, el paraíso y el infierno en tus palabras, la dicha y la desgracia en tus caricias… ¿cuál es la razón de tanta sinrazón?, ¿cuál es la causa que propicia el efecto?, ¿qué ley universal rige al desatino de la razón?, ¿qué cosmogónico principio destina los indestructibles lazos que atan al amor de la agonía?, ¿cuáles los argumentos que no logran revelar la verdad en todo este ensueño?.
Quimeras convulsionadas buscan asilo en mi exilio. Mariposas monocromáticas vuelan sobre mis campos marchitos. El eco inmisericorde de grises avecillas mudas retumba como un relámpago. Mientrastanto sueño con pertináz empeño el antibiótico que causó mi desgracia.
Sebastián Longas M.
Cae la noche. Bajo el oscuro velo de una tiniebla de seda, los astros tremolan luminosos regando sobre el asfalto la larga sombra de mí andar silencioso. Parezco un fantasma en medio de todos; un elemento errante del paisaje muerto que abraza las sombras de vetustos árboles abatidos por el gélido soplo de la tenebrosa soledad. Me deslizo entre la gente como una figura etérea y pálida. Me desfiguro con la masa porque no soy yo, porque ni siquiera soy...
Cada día me empeño en vivir, pero, es tan difícil vivir agonizando, es tan complejo fingir una realidad cuando ni siquiera se sabe dónde termina el hombre y comienza el ente.
No hay remedio a mi dolencia. La enfermedad me abruma, me paraliza, me agota, me moldea a su amaño… A veces me libera un poco para que no muera del todo y así seguir alimentándose de mi desolación.
Solo tus besos, solo tus abrazos, solo tu risa, solo tus palabras, solo tu aliento… Solamente encuentro el reparo en vos, que sos al tiempo causa y alivio de mi padecimiento.
He comparado el amor con la muerte y encuentro que no son muy diferentes, salvo que el amor es una agonía constante que nos hace sentir que morimos mil veces de pie, cuando seguimos medio vivos.
Este amor que revitaliza mis muertes, esta muerte vestida amor; este abismo elevándose infinitamente, el beso que sabe agridulce y se siente como la gloria; esta gloria que me hace sentir miserable, miseria que proviene de lo sublime.
¿Qué es lo sublime?. ¿Amor sublime?. ¿Muerte sublime?. ¿Abismo sublime?. ¿Beso sublime?. ¿Golpe sublime?. ¿Gloria sublime?. ¿Sublime miseria?. ¿Mi amor para vos?. ¿Mi muerte en vos?. ¿Mi vida por vos?.
La vida y la muerte en tus labios, el calor y el frío en tus brazos, el paraíso y el infierno en tus palabras, la dicha y la desgracia en tus caricias… ¿cuál es la razón de tanta sinrazón?, ¿cuál es la causa que propicia el efecto?, ¿qué ley universal rige al desatino de la razón?, ¿qué cosmogónico principio destina los indestructibles lazos que atan al amor de la agonía?, ¿cuáles los argumentos que no logran revelar la verdad en todo este ensueño?.
Quimeras convulsionadas buscan asilo en mi exilio. Mariposas monocromáticas vuelan sobre mis campos marchitos. El eco inmisericorde de grises avecillas mudas retumba como un relámpago. Mientrastanto sueño con pertináz empeño el antibiótico que causó mi desgracia.
Sebastián Longas M.
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