ENCRUCIJADA

Tú, aromática rosa, embebida en la sangre de un rojo como la embriaguéz del vino que destilan tus labios; me viste escalar las espinas de tu tallo para alcanzar solo algunos de los más tiernos pétalos.

Tú, Como la cima perpetua de un clímax abstracto pero sublime, enmarcado en los azarosos abismos de tu lejanía; me has visto sortear las agrestes rutas trazadas por las enormes dunas de arena que custodian tu oasis de vida.

Tú, dueña del misterio que encierran las comisuras de tus labios en las sonrisas a medio dibujar, me has visto simular los más inverosímiles escenarios para dibujar la alegría arrebatada por el paso de la vida sobre tu ilusión de ensueño.


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